El intendente Maximiliano Frontera no esquivó el conflicto de la superposición de eventos culturales y salió con los tapones de punta al referirse a un festival organizado en una localidad vecina en la misma fecha del cierre del histórico encuentro de la Calle Angosta.
En declaraciones a un medio local, el jefe comunal fue tajante al remarcar que el evento villamercedino tiene fechas instaladas desde hace años y que la cercanía geográfica vuelve imposible hablar de coincidencias inocentes. Para graficarlo, comparó la situación con montar un espectáculo paralelo al lado de una fiesta ya consolidada, disputando público, artistas y recursos.
El malestar creció cuando Frontera apuntó directamente a personas de su propia ciudad que participan en la organización del evento competidor. “Duele”, dejó trascender, al considerar que se trata de gente que conoce el esfuerzo que implica sostener una fiesta de alcance nacional y, aun así, decidió jugar en la vereda de enfrente.
La crítica subió de tono al denunciar maniobras para captar emprendedores locales, facilitar traslados y comercializar entradas dentro de Villa Mercedes, acciones que el intendente interpretó como un avance directo sobre la estructura y el público del festival principal.
Lejos de bajar el tono, Frontera cerró con un mensaje cargado de advertencia: recordó que en el ambiente cultural “nadie es desconocido” y que muchos de los que hoy generan competencia luego recurren al municipio en busca de respaldo. Aunque aseguró desear que todas las celebraciones prosperen, dejó en claro que no todo vale cuando hay años de trabajo, sacrificio y construcción colectiva en juego.
