El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, envió al Parlamento el decreto que reorganiza la Secretaría de Inteligencia. Con la bicameral paralizada y el Congreso fuera del período ordinario, la oposición busca rechazarlo y se debate si diputados y senadores pueden autoconvocarse o deberán esperar hasta marzo.
El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que reestructura la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) ingresó finalmente al Senado y quedó formalmente bajo análisis del Poder Legislativo. El texto fue remitido este jueves por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y su futuro ahora depende del Congreso, donde la oposición ya trabaja para reunir los votos necesarios para rechazarlo en ambas Cámaras.
Sin embargo, la llegada del decreto se da en un contexto particular: el Congreso se encuentra en receso y la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, encargada de dictaminar sobre los DNU, permanece paralizada. Este escenario abre una zona gris desde el punto de vista institucional y reglamentario, que reactiva un viejo debate: ¿puede el Congreso autoconvocarse para tratar un DNU o debe esperar al inicio de las sesiones ordinarias en marzo, o a que el presidente Javier Milei lo incluya en un eventual llamado a sesiones extraordinarias?
Si bien existe un amplio consenso entre especialistas y sectores de la oposición respecto de que el Congreso puede autoconvocarse para ejercer su rol de control sobre los decretos del Poder Ejecutivo, no hay una interpretación unánime. Algunos sostienen que, al no estar el Parlamento formalmente en funciones, cualquier intento de avanzar con el tratamiento del DNU podría ser objetado y que, en consecuencia, la oposición deberá aguardar hasta marzo para llevar el tema al recinto.
El decreto en cuestión comenzó a gestarse sobre el cierre de las sesiones extraordinarias convocadas por Milei, que se extendieron hasta el 30 de diciembre. En esas horas finales trascendió que el Ejecutivo trabajaba en una nueva reorganización de la SIDE, que finalmente se concretó el 2 de enero con su publicación en el Boletín Oficial.
Mientras tanto, la oposición acelera gestiones políticas para bloquear el DNU y presiona para que el Congreso asuma un rol activo, aun en pleno receso, frente a una medida que considera sensible por su impacto institucional y político.
