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En los próximos días, la ciudad de San Luis será escenario de una nueva edición de la Fiesta de la Familia, un evento organizado por el municipio capitalino que, lejos de ajustarse al discurso de austeridad, promete un despliegue millonario en medio de un contexto de recortes y ajustes impulsados por la gestión del intendente Gastón Hissa.
Para la realización del evento, el municipio recibirá 140 millones de pesos del Gobierno provincial encabezado por Claudio Poggi, mientras que el resto del financiamiento saldrá de las arcas municipales. Según estimaciones extraoficiales, el costo total de la fiesta alcanzaría los 220 millones de pesos, una cifra que genera fuertes cuestionamientos en un escenario económico complejo para los vecinos de la capital.
El eje central de la polémica está puesto en la grilla artística. Del total de artistas contratados, cerca del 90 % serán figuras nacionales, dejando un espacio mínimo para los músicos locales. Solo tres bandas o solistas puntanos accederán al escenario principal, mientras que el resto de los artistas de la provincia deberán someterse a un sistema de selección a través de votaciones en redes sociales, una modalidad considerada humillante y desigual por gran parte del sector cultural.
Este mecanismo provocó un profundo malestar, especialmente entre las bandas de cuarteto de San Luis, que denuncian falta de reconocimiento, escaso apoyo institucional y una clara subestimación del talento local frente a la contratación de artistas de otras provincias con cachets millonarios.
Mientras se promociona la Fiesta de la Familia como un evento inclusivo y popular, la realidad expone una fuerte priorización de artistas nacionales, relegando a los puntanos a un rol secundario y reabriendo el debate sobre el verdadero compromiso del municipio y la provincia con la cultura local y el uso de los recursos públicos.
Se aguarda que en las próximas horas artistas y músicos de San Luis sean recibidos por el intendente.
